La vida con Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC)

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Existe una gran cantidad de personas en el mundo (más de las que pensamos), que sufren el denomimando “Trastorno Obsesivo Compulsivo”.

Generalmente, cuando una persona padece este problema, sus síntomas manifiestos suelen ser los siguiente:

  • Obsesiones: son pensamientos, impulsos o imágenes recurrentes y persistentes experimentados, al menos en un primer momento, como inapropiados y aversivos y que generan ansiedad o malestar acusados. No tienen un contenido preciso o delimitado y no resultan fáciles de percibir por la persona, quien, experimenta malestar más o menos intenso ante determinadas situaciones.
  • Compulsiones: Son conductas motoras y/o cognitivas dirigidas a reducir o prevenir el malestar generado por las obsesiones y/o a neutralizar/prevenir las consecuencias negativas anticipadas por estas.

Las personas que padecen este tipo de problema, perciben sus obsesiones y compulsiones como exageradas o irracionales.

Por otro lado, es muy frecuente la existencia de conductas de evitación y/o escape de estímulos ansiógenos. (por ejemplo, la persona con obsesión con la limpieza que evita pasar al lado de un contenedor de basura).

Es muy importante destacar también, los diferentes tipos de obsesiones y compulsiones que puede experimentar una persona que se encuentra sumida en esta situación, ya que, cada una de ellas nos da más pistas a la hora de detectar un TOC en un paciente.

Tipos de obsesiones y compulsiones:

  1. Contaminación: Obsesiones sobre posibles contagios de enfermedades, objetos contaminados con virus o bacterias capaces de transmitir enfermedades.
    Compulsiones de lavado, limpieza y desinfección.
  2. Violencia/Impulsos: Obsesiones sobre hacer daño a uno mismo u otros, actos criminales, imágenes de uno mismo cometiendo asesinatos o conductas socialmente inadecuadas.
    Compulsiones tales como rituales mentales de neutralización como pensar en actos o imágenes contrarias a la obsesión.
  3. Seguridad: Obsesiones relacionadas con dudas constantes sobre conductas de seguridad o sobre haber cometido descuidos en este sentido.
    Compulsiones de comprobación o de haber realizado la conducta de seguridad.
  4. Orden o simetría: Obsesiones relacionadas con que las cosas tienen que hacerse de un modo concreto, siguiendo un orden determinado, y con un grado de exactitud y perfección concretos
    Compulsiones tales como restablecer el orden y la simetría de las cosas.
  5. Moral/Religión: Obsesiones relacionadas con imágenes y pensamientos blasfemos, sensación de ser inmoral, de estar contaminado por la impureza
    Compulsiones como rituales mentales de “purificación” o formación de contraimágenes.
  6. Erótica: Obsesiones relacionadas con la posibilidad de realizar actos eróticos indeseados o mal vistos por la persona y la sociedad.
    Compulsiones como pensar en otras cosas, eliminar los malos pensamientos de la mente y pensar en uno mismo en actos sexuales deseables.
  7. Acumulación: Obsesiones relacionadas con el valor de las cosas y la anticipación de consecuencias desastrosas de deshacerse de ellas.
    Las compulsiones consisten en la acumulación de numerosos objetos, muchos de ellos de escasa o nula utilidad, que invaden espacio de la propia casa

 

Una vez que la persona decide acudir a terapia y comprobamos que padece un trastorno obsesivo compulsivo e incluso, somos capaces de reconocer el tipo exacto, se procede a evaluar aquellas áreas de la vida del individuo que puedan arrojarnos más datos sobre su problema.

Artículo escrito y cedido a este Blog por la psicóloga Andrea Mezquida. Valencia Julio 2018. ©. Todos los derechos reservados/All rights reserved.

¿Cómo ayudar a una persona cuando tiene un problema de forma eficaz?

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Casi todos alguna vez en nuestras vidas, nos hemos encontrado con un familiar, amigo, compañero…que está atravesando un problema. Generalmente la mayor parte de las personas acto seguido, nos ofrecemos a ayudar de una u otra forma. Pero… ¿Lo hacemos de la forma correcta?

Veámoslo.

Hay múltiples formas en las que podemos ayudar o contribuir con un problema. Algunos de estos requieren soluciones más enfocadas a la acción y más puramente conductuales, que realmente, son los que menos complejidad entrañan, debido a que, aportando la ayuda necesaria, realizando una acción u otra, estaremos liberando de mucha carga a la persona o ser querido que la necesita.

Pero la cosa cambia, cuando la persona a la que queremos ayudar, tiene un problema con el cual debemos mostrar nuestro apoyo, en nuestra vertiente más emocional e incluso utilizando y operando sobre el esquema cognitivo del afectado. Generalmente, este trabajo lo hacemos los psicólogos, pero, ¿qué pasa con las situaciones más familiares y del día a día con estas características? Vamos a exponerlo de la forma más sencilla posible:

En este caso nos encontraremos con dos opciones. Que la persona a la que queramos ayudar no se deje ayudar, bien porque está sufriendo un torbellino emocional, porque salta con todo debido a la confianza que lleva implícita la relación, u otras razones. En este caso, lo más recomendable, sería ponerlo en manos de un profesional. Podemos apoyar y ayudar también, pero más adelante y como complemento a ese apoyo neutral o profesional sin la subjetividad de la que huye la persona que necesita ayuda.

Otro caso que puede darse es que la persona si se deje ayudar y que incluso nos haya buscado para ello. En este caso, nuestro deber es hacerlo de la mejor forma posible. Pero a veces incluso con la mejor de las intenciones, realmente los resultados son nefastos debido a que las conductas y enfoques empleados para dar apoyo no son los mejores ni más correctos. Con ello podemos producir que la persona se aleje más e incluso se hunda más en su sufrimiento. Para ello me parece interesante, identificar ciertos errores comunes que las personas ejecutamos con la mejor de las intenciones, al querer tender nuestra mano, así como sus efectos colaterales, y por otro lado las pautas corregidas con respecto a ellos; o bien lo que si se debe hacer y será garantía de que nuestra ayuda tendrá sus frutos y que la persona que nos necesita crecerá y no se verá tan desbordada por ese asunto que le ocupa.

 

Errores comunes:

  • Muchas veces, cuando nos cuentan un problema y lo comparten con nosotros, reafirmamos lo traumático que es, reforzando la creencia de que lo acontecido es una desgracia en toda regla. Con esto pensamos que acompañamos en el duelo a la otra persona, que empatizamos más y mejor. Pero realmente la estamos echando y hundiendo más en la espiral de sufrimiento en la que se encuentra.
  • En otras ocasiones, cuando la persona se está abriendo a contarnos su problema, no la escuchamos, sino que la oímos e incluso algunas veces la cortamos sin dejar que acabe para contarle algún problema similar que estamos o hemos pasado. Esto último no se debe hacer bajo ningún concepto, ya que ni es constructivo, ni ayuda, y cada problema es diferente, ni siquiera hay problemas similares, porque se nos olvida que el que los sufre en casos como este, son personas distintas, y no hay reglas aplicables entre uno y otro. Como suele decirse: “Cada persona, es un mundo”.
  • Y otro error y no por ser el último, es el mejor frecuente: bloquear las emociones de la persona a la que ayudamos. Con frases del estilo: “No llores”, “no dramatices, todo lo ves negativo” y otro tipo de frases lapidarias y extremistas. Lo que logramos es que la persona se cierre, y su sufrimiento interno se multiplique al no sentirse validado/a.

Por tanto, expondremos, como ya hemos indicado las posibles soluciones o conductas correctas que SÍ deben adoptarse ante tales situaciones.

Las soluciones.

Lo correcto aquí es, ventilar emociones de una forma funcional, es decir; con sus límites. No podemos permitir que la persona a la que ayudamos este las 24 horas del día ocupando sus pensamientos en el problema. Para desfocalizar la atención podemos proponer realizar actividades que sirvan de distractor. Y sobre todo debemos “ponernos los zapatos del otro y caminar con ellos, pero luego finalizado el rato de ayuda, quitárnoslos y ponernos los nuestros”. Tampoco se ha de reafirmar y recrearnos en las emociones negativas del problema. Ayudar a afrontar, validando emociones pero siempre desde la positividad y siendo constructivos.

También debemos emplear la escucha activa, validar las emociones y ventilarlas correctamente. Debemos dejar que la persona se desahogue, y hacer legitimas esas emociones que están sucediendo en esa persona. Así la persona se sentirá arropada y sus emociones y comportamiento serán validados y apoyados. Debemos escuchar completamente y con atención y dejar que la persona nos cuente, sin entorpecer las conversaciones poniéndonos de ejemplo porque cada cual tiene un problema concreto, y así lo afronta y así le afecta.

Y por último, lo que más o menos ya hemos dicho, dejar que las emociones salgan y validarlas. Nunca bloquear. “Llora un rato si lo necesitas, te ayudará y luego te sentirás mejor, es normal si ocurre” con mensajes tan poderosos como este, la persona se siente cómoda, legitimada y validada, e incluso puede llegar a percibir que si la consecuencia de estar afrontando un problema es estar así es lógico, y que otros muchos pueden estar pasando por ello e incluso lo hayan pasado tiempo atrás.

Esto entonces, es lo que deberíamos hacer al prestar ayuda. No es tan complicado, y realmente no nos tomará mucho tiempo y estaremos ayudando de forma eficiente y eficaz, siempre construiremos, y la persona a la que ayudemos nos lo agradecerá porque no la estaremos perjudicando ni se sentirá mal.

Llevarlo a la práctica es muy fácil sabiendo ya, los procedimientos correctos.

BIBLIOGRAFÍA

ediciones.grupoaran.com/index.php?controller=attachment&id_attachment=42

https://psicologiaymente.net/clinica/principios-prestar-apoyo-psicologico-emergencias

Artículo escrito y cedido a este Blog por la psicóloga Raquel Herrero Palacios ©. Todos los derechos reservados/All rights reserved.

El afrontamiento y Reconstrucción a Víctimas de Violencia de Género

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A día de hoy, asistimos a un aumento y repunte continuado de episodios de violencia machista. Nuestra sociedad y los medios, nos hacen creer que todo está muy avanzado, que gran parte del camino está recorrido, y que las mujeres están mucho mejor que hace décadas, debido a la información, mejora de comunicaciones, mayor facilidad para interponer denuncias… Y es por ello, que muchas personas se relajan, pensando en realidad que todo está bien y no hay nada que mejorar. Pero la verdad, es que, el problema dista mucho de ser solucionado.

Para empezar, muchas de las mujeres que sufren este tipo de violencia, son frecuentemente revictimizadas, esto es, ya sea bien por la sociedad que de tanto tratarlas de víctimas, la victimizan aun más, inclusive cuando hay hijos de por medio, o por mera profecía autocumplida: mujeres que no son debidamente tratadas a todos los niveles tras acabar con el problema principal, (maltratador) siguen viviendo con graves carencias o conductas y esquemas de ideas poco adaptativos que las dejan con secuelas como nula autoestima, escaso autoconcepto, gran dependencia emocional etc., que impiden fuertemente que la mujer despegue sus alas, y vuele por sí misma, y más alto esta vez.

 

Es tal el impacto que queda en sus mentes, en su ser, que en algunos casos estas mujeres, al rehacer su vida y encontrar una nueva pareja, vuelven a pasar por un episodio diferente, pero con mismo denominador común: se vuelven a emparejar con un hombre maltratador, dominante, controlador y la pesadilla vuelve a sucederse. (También es un tipo de revictimización).

 

Otro de los fenómenos que juegan un papel muy importante en las secuelas y sufrimiento de la víctima son ciertos rasgos comunes de personalidad que comparten los maltratadores, así como esquemas de conducta tales como: el maltratador teje una intrincada red o telaraña que atrapa a la víctima haciéndole creer que ésta es totalmente culpable de la situación, que ella la produce y en algunos casos hasta que ella misma es su causa. También se observa que el maltratador, es capaz de operar en la capacidad perceptiva de la víctima y en sus esquemas cognitivos, llegando a creer ésta que lo que le sucede no es tan grave, que ella exagera o magnifica y hasta que lo que le ocurre es algo normal. Es por esto, que se observa en multitud de ocasiones que una de las cosas que primero intenta y suele conseguir el maltratador, es alejar y aislar socialmente a la víctima, para que no pueda intercambiar pareceres y comunicarse con personas que podrían decirle que lo que está padeciendo y aguantando no es normal.

A su vez se observa que el maltratador “pasa” de la víctima, pero que a la vez controla de forma enfermiza y evalúa si está logrando los objetivos que se propone con ella: desestabilizar, confundir, ningunear, avasallar y anular la autoestima, independencia y propia valía.

 

El objetivo por el que escribo todo ello, es para concienciar y hacer saliente que; la terapia psicológica ha de ser holística, de larga duración y completamente adaptada a la persona concreta que queremos “reconstruir” pues al fin y al cabo, esta terapia recuerda mucho metafóricamente hablando, a un edificio completamente derruido, sobre el que se construye posteriormente uno nuevo, tomando como base lo ocurrido. Y por último y no por ello menos importante, que dicha terapia y atención psicológica es COMPLETAMENTE NECESARIA Y NO HA DE OMITIRSE NUNCA.

 

Por tanto, una serie de medidas necesarias y básicas en terapia serían:

 

-Hacer sentir arropada a la víctima, tender nuestra mano, que no se sienta sola. Validar y ventilar emociones, trabajar en la aceptación de lo ocurrido, realizar escucha activa y facilitar el comienzo del duelo invitando activamente a gestionarlo.

-La terapia durante toda su duración se ha de centrar de forma concienzuda en mejora de la autoestima, el autoconcepto, mejora del self con actividades, ampliar conocimientos, habilidades etc., fomentar la propia valía, promocionar la autonomía para evitar la futura caída en dependencias emocionales, así como el fomento de la mejora de recursos e implementación de los ya existentes para que la víctima sienta y perciba una mayor sensación de seguridad y autoconfianza que le harán autosuperarse continuamente.

-El fomento y mejora de las redes sociales ya existentes es esencial. Cuantos más recursos perciba la víctima más motivada a salir adelante estará y con una mayor seguridad.

-Es muy recomendable que la víctima realice actividades, cursos, o deporte regular que le hagan mantenerse activa y explore sus hobbies y potencialidades.

Es por tanto que se considera esencial un examen exhaustivo de cada caso particular, así como una terapia holística integradora que haga un seguimiento a lo largo del tiempo de la víctima y que asegure una resolución completa y adaptativa tanto del problema como de las carencias producidas por éste. Es fundamental el estudio de los mecanismos que utiliza el maltratador, para saber qué requiere la terapia, que se buscará que sea la mejor, más completa y atendiendo a cada una de las necesidades o aspectos que requieran mejora.

BIBLIOGRAFÍA:

López, E., Costa ,M. (2008). Educación para la salud. Guía práctica para promover estilos de vida saludables. Madrid, España: Pirámide.

Ministerio de sanidad servicios sociales e igualdad, (2011). Manual de prevención del acoso por motivo de género: las mujeres como víctimas. Madrid: España: Ministerio de sanidad.

Ministerio de sanidad servicios sociales e igualdad, (2011). Manual de prevención de la violencia de género en extranjeras: buenas prácticas. Madrid: España: Ministerio de sanidad.

Ministerio de sanidad servicios sociales e igualdad, (2011). Manual de prevención de la violencia de género y buenas prácticas. Madrid: España: Ministerio de sanidad.

Artículo escrito y cedido a este Blog por la psicóloga Raquel Herrero Palacios ©. Todos los derechos reservados/All rights reserved.

Entrevistamos a la sexóloga Leticia García Castelló

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Cómo es la sexualidad en este 2018 en España?

En 2018 la sexualidad sigue siendo como en años anteriores pues es algo innato. Sin embargo las diferentes formas de vivirse, sentirse, relacionarse y conocerse van variando. Desde mi experiencia, he notado un aumento en la verbalización sobre las preocupaciones relacionadas con los problemas o dificultades en la erótica, es decir, en los encuentros íntimos. Me gusta comprobar que cada vez más personas se dan cuenta de l@s sexólog@s somos muy beneficiosos para su salud personal y el bienestar en pareja; el que cada vez nos cueste menos poner de manifiesto nuestras dificultades amatorias y eróticas y cada vez haya más demanda para darles solución es una maravilla. Por supuesto hablo de lo que yo estoy notando en Salamanca, lo que probablemente no tenga nada que ver con lo que se de en otras ciudades.
Sin embargo, en pocos casos las personas que acuden a consulta ven relación entre las dificultades en sus encuentros íntimos con las dificultades de pareja, lo que me sorprende muchísimo pues cuando se les proponen actividades que están encaminadas a tener una mejor relación, no ven la conexión con su erótica o mejor dicho, cómo va a repercutir favorablemente en sus genitales (que por el momento y tristemente, es lo único que sigue importando) aunque he de decir, que algunas todas mis parejas (usuarios/as) han conseguido y siguen consiguiendo unos resultados increíbles cuando se dan cuenta de 2 cosas, de la importancia de que ambas áreas estén equilibradas y de que los genitales no lo son todo.
Qué aspectos se trabajan en lo que se refiere a la sexualidad en una psicoterapia?
Es importante diferenciar las distintas líneas de actuación. En mi caso, yo por suerte y con mucho esfuerzo, tengo varias titulaciones que me permiten intervenir desde varios prismas, todos ellos complementarios pero totalmente diferentes. La psicología, la sexología y el sex coaching son algunas de las opciones que existen para poder “meter mano” a diferentes dificultades eróticas, sin embargo (y esto es muy importante) los únicos realmente capacitados para intervenir en consulta o realizar actividades formativas sobre sexualidad, son los sexólogos.
Te pongo dos ejemplos:
-En primer lugar,imagina que una persona que haya estudiado enfermería tiene que hacerte una operación a corazón abierto, obviamente esa persona estará muy capacitada, tiene conocimientos sanitarios, habrá estado antes en quirófano y por supuesto tendrá muy buena voluntad, pero no tiene la titulación apropiada para poder realizar esa operación
-En segundo lugar, cuando te lavas los dientes cada día lo haces con muchas ganas para evitar tener problemas bucodentales ¿verdad? ¿pero a que no te consideras odontólogo, ni higienista por hacerlo?  y cuando cocinas ¿consideras que eres un/a cocinero/a profesional con 4 estrellas michelin?
¿A qué se ve muy claramente con los ejemplos que no por tener buena voluntad, ni por hacer una actividad a diario en casa se es un buen profesional? ¿Resulta evidente que hay que tener una titulación para desempeñar correctamente una actividad laboral, cierto? pues por desgracia actualmente con el tema de la sexualidad aún esto no se ve del todo claro ¿por qué? porque todos pensamos que con nuestra experiencia personal es suficiente para poder intervenir o realizar una ponencia, lo que es un error enorme y lleva a muchos inconvenientes.
Yo misma siendo psicóloga, sexóloga y sex coach veo a compañer@s a quienes les falta alguna de las tres patas, y la intervención en algunos casos se queda coja (bajo mi punto de vista) y por ello cada vez nos formamos más y mejor, para poder dar cobertura a estas demandas que desde una sola disciplina no es suficiente. El continuo reciclaje y el continuo aprendizaje es fundamental para poder intervenir en consulta.
¿Y toda esta antesala para qué? para explicar que la psicología interviene en la sexualidad desde la patologización, definiendo las dificultades como disfunciones o parafilias, mientras que la sexología tiene una forma de intervenir mucho más eficaz denominando a lo mismo peculiares, modos, maneras y matices, apoyando la diversidad y evitando los juicios de valor. Por otro lado el sex coaching a través de sus preguntas, es una herramienta genial cuando se quiere conseguir que los/las usuarios/as se den cuenta por si mismos de algo, lo que es muy parecido a la terapia sistémica basada en soluciones que se utiliza en la sexología sustantiva.
Por lo tanto, ¿qué se trabaja en sexualidad? en mi caso trabajo todas las áreas de la persona y a mayores las áreas interpersonales, pues si solo se trabaja una de ellas considero que los resultados no son ni de lejos los óptimos.
Terapia Sexológica vs Psicoterapia que trate los aspectos de la sexualidad?
Respondida de forma conjunta con la anterior
Qué tipos de casos abundan más en tu consulta?
En los años que llevo ejerciendo, lo que más he tratado son mujeres con dificultades en su deseo, en la consecución del orgasmo, insatisfechas con su relación de pareja y con imposibilidad de que haya penetración vaginal. En lo que respecta a los varones, la falta de control sobre su eyaculación y la insatisfacción con la relación son los dos grandes temas.
Sin embargo esto es solo la punta del iceberg, estas son las demandas iniciales pero debajo de eso que se ve, hay muchas otras dificultades a trabajar.
Cuando alguien está buscando ayuda profesional para solucionar una dificultad, pregunta, se informa, investiga y compara. Llegan a mí, teniendo tanta información sobre mí y sobre mi trabajo, en la mayoría de los casos, que después de responder sus dudas y darles toda la información que les falta y necesitan saber, les resulta “sencillo” tomar la decisión de confiar en mí, en mis métodos y formas de trabajo y sobre todo de esforzarse para conseguir su objetivo. Tengo muy claro que si alguien apuesta por mí, es porque después de tener todas las cartas sobre la mesa, consideran que soy la persona más apropiada para ayudarles con su caso, y para mí que alguien te elija para ayudarle es la mayor satisfacción que se puede tener, por lo que todas las personas que apuestan por trabajar conmigo saben que voy a estar al pie del cañón cada día para dar lo mejor de mí y ayudarles sea cual sea su demanda.
Háblenos de su experiencia con los estudiantes de Institutos de toda Castilla yLeón.
La posibilidad de intervenir en centros educativos de Valladolid y Palencia, se lo debo sin duda alguna a la Clinica Hedner, quienes quisieron contar conmigo para formar parte del equipo, de lo que a día de hoy me siento enormemente agradecida.
Me encanta la parte educativa de mi actividad profesional, me apasiona tanto como estar en la consulta, además de que considero que es fundamental. De ahí que a parte de la formación antes mencionada, haya cursado titulaciones como formador de élite y formador de formadores, para llegar más y mejor al alumnado, no solo de institutos si no de todas las edades.
En todas los grupos hay personas más y menos receptivas, más y menos comprometidas, más y menos interesadas en el tema…y tienes que aprender a llevar todos los casos independientemente de lo que encuentres al llegar. Es verdad que he tenido la gran suerte de dar con varios cursos increíbles, con los que he disfrutado muchísimo y de los que he salido muy enriquecida porque me han aportado muchísimas cosas.
Sin duda alguna trabajar con menores es apasionante porque tienes su futuro en tus manos, porque lo que les enseñes les ayudará a ser (en cierta medida) un tipo de persona u otra, tomarán mejor sus decisiones independientemente de que los resultados sean o no los esperados, y si no lo son sabrán qué hacer. Para mí todo esto es una gran responsabilidad porque me siento con el poder de sembrar semillas en ellos y eso es algo que me encanta.
Disfruto mucho haciéndolo con personas de cualquier edad, pero los adolescentes están en ese periodo de desequilibrio, de cambio, de duda… y necesitan resolver sus dudas, por lo que cualquier información que les des y les ayude a continuar su proceso, tiene tanto valor y tanta relevancia que a mí personalmente me hace tener un cariño especial hacia estas formaciones.
Sin embargo hay mucho que enseñar, tienen mucho que aprender y sobre todo mucho que desaprender.
Con la información que disponemos, cada vez la gente practica mejor o peor la sexualidad?
La sexualidad no se practica, somos seres sexuados y la sexualidad va con cada uno/a de nosotros/as. Imagino que la pregunta se refiere a la erótica, a las actividades “de cama”.
La respuesta es que la gente sigue exactamente igual que hace años ¿por qué? porque el coicocentrismo, la genitalidad y el pensar que las infecciones de transmisión genital se llevan escritas en la frente se siguen manteniendo. Ni que decir tiene que los prejuicios, los tabús, los mitos,estereotipos y vergüenzas siguen estando en el top del ranking.
¿Qué quiero decir con esto? que no por haber más información y más facilidad de acceso a ella se está mejor preparad@. La información está pero no se sabe utilizar adecuadamente, además de que hay mucha mala información en la red, escrita por personas de poca fiabilidad.
Lo idóneo sería acudir a las distintas formaciones que damos los profesionales o acudir directamente a uno para resolver las dudas que puedan surgir.
Qué recomendarias a un psicolog@ interesado en este campo, que todavía tiene dudas.
Lo primero es tener claro que la sexología no es una especialidad de la psicología, es una “carrera” diferente. Es como estudiar derecho y medicina, son cosas distintas. ¿Qué se pueden complementar? por supuesto que si, pero son distintas.
A partir de tener ese concepto claro, es fundamental tener en cuenta qué es lo que quiere hacer con su vida, a qué se quiere dedicar, cuáles son sus valores, cuál es su pasión, a qué personas quiere ayudar, de qué forma… y si la respuesta es educación sexual, terapia y asesoramiento sexológico sustantivo, que se ponga en contacto conmigo y yo le indico las opciones que tiene para formarse 🙂
Es un tabú ir a una terapia dedicada a la sexualidad?
A día de hoy cuesta todavía reconocer que acudes a un sexólogo porque el concepto que se tiene es de follólogo, posturólogo y genitólogo, lo que es completamente erróneo. Es tan absurdo como pensar que la tierra se compone únicamente de mares y océanos, obviamente una de las partes de la sexualidad son los genitales, pero solo una parte. No le quitemos los continentes a la sexualidad, igual que no se los quitamos al planeta.
Como la sociedad en la que vivimos aún es demasiado retrógrada (por muy progres que se crean algunos) y la cultura que nos ha tocado es la que es, el decir abiertamente a amigos, conocidos, desconocidos, familiares o incluso pareja que vas al sexólogo porque tienes dificultades en la erótica o en la amatoria, no es algo todavía muy habitual.
Decir que vas al traumatólogo, al peluquero, al fisioterapeuta, al nutricionista o que tienes un entrenador personal no supone ningún problema, incluso decir que vas a una clínica de fertilidad porque tienes dificultades para concebir, pero reconocer que vas a un profesional para que te ayude con tu área sexológica es otro cantar.
Llegados a este punto es importante señalar que la sexología es la ciencia que se encarga del estudio de los sexos (mujeres y hombres) y de sus formas de ser, vivir, sentir y relacionarse. El sexo no es lo que hacemos, es lo que somos, somos seres sexuados y no podemos no serlo.
Qué novedades tiene en su consultorio para este 2018?
Innovar es algo que me apasiona desde que nací, de hecho me canso enseguida de lo habitual y siempre busco ser excelente ofreciendo múltiples y diferentes opciones tanto dentro de la propia terapia, como en las formaciones.
En lo que respecta a la intervención terapéutica poco o nada puedo contar pues las actividades a realizar son distintas en cada caso, pero si puedo decir que hay algunas de cosecha propia que están resultado muy eficaces, por lo que seguiré por esa línea aunando lo mejor de cada una de las especialidades y desarrollando nuevas formas de intervención.
Por otro lado en lo que a formaciones se refiere, este año viene cargadito de nuevas opciones que vamos publicando en las redes sociales y dejando dípticos informativos en diferentes establecimientos de Salamanca que es donde se realizan y donde resido desde que nací, lo que no quiere decir que solo puedan asistir personas que estén aquí, son aptas para todos aquellos que quieran acercarse y disfrutar de un rato agradable.
 A finales de abril da comienzo un evento de Citas Rápidas con muchas opciones en función de la edad y la orientación, cursos pre-matrimoniales, abrimos grupos de yoga, relajación y mindfulness, de apoyo y acompañamiento a embarazadas, talleres de masaje sensitivo, motivación, empoderamiento y autoestima, seducción, creatividad erótica, gestión de cambios, educación sexual para madres y padres, risoterapia, estimulación cognitiva, inteligencia emocional…. y un larguísimo etcétera
 Qué le sugieren “Las sombras de Grey”?
Un boom mediático que ha permitido visibilizar un tipo de sexualidad alternativa, peeeero con muchos matices novelescos que nada tienen que ver con la realidad.
 Nos despedimos, permítanos esta expresión: Follar más y joder menos?
Creo que no. Follar lo asociamos a los genitales y joder a discutir. Mas bien sería: Disfrutar más y mejor viviendo el momento presente teniendo en cuenta que tu manera de entender y percibir el mundo es diferente a la de los demás. Es más larga, pero más real 🙂

Artículo escrito y cedido a este Blog por la psicóloga, docente y sexóloga Leticia García Castelló ©. Todos los derechos reservados.

¿Qué personalidad encontramos detrás de personas como José Enrique Abuín (el chicle)?

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Siempre que en los medios sale a la luz noticias de este calibre, la respuesta que nos encontramos en la sociedad es preguntarse cómo el ser humano puede llegar a cometer semejantes atrocidades y qué explica esa maldad.

El concepto de maldad, “los malos”, han existido siempre a lo largo de la historia. En la época romana eran los llamados bárbaros, con la llegada de la Iglesia Católica era el demonio, etc. Pero el concepto de maldad da un giro con la Teoría de la evolución de Darwin, situando al ser humano ya no como procedente de una divinidad, sino como procedente del simio. De esta manera, se presenta al ser humano como un ser violento, un animal primario y no tan civilizado.

De esta parte oscura del ser humano, destacan los asesinos en serie. Estas personas tienen un gran impacto en la sociedad, ya que no hay cosa que más miedo no de a los seres humanos que no entender por qué se mata sin motivo. Ese hecho nos lleva a pensar que cada uno de nosotros podemos ser víctimas potenciales en un momento dado, aflorando de esta manera nuestro miedo.

Podemos llegar a comprender (aunque con mucha dificultad), asesinatos por venganza, por celos, pasionales (ya que existe una motivación o una razón explicativa) aunque en ningún caso, aclaro, sea un hecho justificable. Sin embargo, el asesino que mata a un desconocido únicamente con el fin de satisfacer sus perversiones, del “matar por matar para su disfrute” activa todas las alarmas del miedo en la sociedad.

Llegados a este punto hay que hacer una diferenciación: ¿todos los psicópatas son asesinos? La respuesta es, rotundamente no. Y, ¿todos los asesinos son psicópatas? La respuesta es la misma, no.

Ligar psicopatía a delincuencia o trastorno antisocial es un error muy habitual. Primero vamos a explicar el término psicopatía.

Las descripciones del término psicopatía han ido variando a lo largo de la historia. Ya Kraepelin, en 1896, hablaba de personalidades psicopáticas, refiriéndose a personas que no podían considerarse enfermos, pero tampoco “normales” ya que presentaban una personalidad anómala.

Schneider en 1923 consideraba la psicopatía como un trastorno de la personalidad. Desde la corriente psicoanalítica, se alude a las experiencias traumáticas infantiles de estas personas y de qué manera afectan al desarrollo de su personalidad.

Karpman (1946) hace una distinción de suma importancia entre: psicópatas primarios (mayormente marcados por la influencia genética, con déficits constitucionales) y psicópatas secundarios (derivados de conflictos emocionales no resueltos como abusos, abandonos, malos tratos, etc).

Por lo tanto, los primarios actuarían con mayor violencia, mostrando menos miedo, y los secundarios, presentarían mayor ansiedad, depresión y diferentes traumas. La importancia de esta diferenciación, radica en que los psicópatas secundarios serían más susceptibles al tratamiento que los primarios.

 

Y ¿cuáles son las características del psicópata?

Han sido muchos los autores que han descrito dichas características descriptivas de la psicopatía. Podemos destacar algunas, entre ellas: una marcada impulsividad, agresividad, carencia de sentimientos de culpa, dificultad para generar vínculos afectivos en el tiempo (aunque en la apariencia nos muestren una vida normal, incluso con familia), incapacidad de amar, carencia de empatía, apariencia externa de normalidad, no presentan alucinaciones ni delirios, falta de respuesta al castigo, egocentrismo, etc.

 

Entonces ¿qué diferencia existe entre un psicópata y un delincuente?

La mayor diferencia que encontramos, es que los delincuentes sin psicopatía son capaces de adaptarse y evolucionar, aprendiendo nuevas formas de vida. Además, en la mayoría de casos, su sintomatología es fruto de ciertas carencias afectivas, académicas, económicas, falta de normas y límites, etc.

Hay que dejar claro que la mayoría de psicópatas no son delincuentes. El psicópata utiliza a su víctima, la trata como un objeto con el fin de satisfacer sus impulsos. Mientras, el delincuente se salta las normas con otra finalidad, como por ejemplo mejorar su situación económica.

Es necesario y de importancia explicar que existen personalidades psicopáticas más adaptadas socialmente y que conviven entre nosotros; son los llamados psicópatas adaptados integrados.

Estas personas cumplen con la mayoría de características de la psicopatía, sin estar presente una conducta delictiva. Destacan por cosificar al Otro, es decir, utilizar al Otro para sacar provecho y llegar donde les interese. Suelen encajar en personalidades narcisistas, que “pisan al resto” para su propio beneficio o alcanzar su éxito.

Por ello, este tipo de personas las podemos encontrar en altos cargos. Suelen ser mentirosos, manipuladores, no presentan remordimientos y tienen poca empatía.

La OMS (Organización Mundial de la Salud), ofrece unas estadísticas que invitan a reflexionar: estima que el 2% de la población mundial es psicópata (frente a un 1% de esquizofrenia). En España se estima que existen aproximadamente un millón de psicópatas, de los cuáles sólo 10.000 cometen hechos delictivos.

Para concluir, decir que los psicópatas pueden pertenecer a cualquier clase social, sexo o edad. Son personas con un carácter complejo, muy manipuladoras y que carecen de valores morales y no les importa el sufrimiento ajeno.

Artículo escrito y cedido a este Blog por la Doctora y Psicóloga Carolina Torres Delgado ©. Todos los derechos reservados/All rights reserved

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