Salidas profesionales para un psicólogo en 2016

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Si te pedimos que pienses en un psicólogo seguro que imaginas a un hombre sentado tras un escritorio escuchando a otra persona tumbada en un diván, mientras toma notas.
Más allá de este estereotipo, la psicología es una disciplina que se aplica a otros muchos ámbitos, cumpliendo roles y funciones diferentes que son desconocidas para la mayoría de las personas.
Por lo que si estás pensando en estudiar la carrera de psicología, te encuentras realizándola o simplemente te gustaría saber más sobre ella, en este artículo te contaremos las diferentes salidas de esta disciplina.
¿Qué es la psicología?
La psicología estudia el modo en el que piensan, sienten y se comportan los individuos desde un punto de vista científico, disponiendo de diferentes modelos y enfoques explicativos junto a herramientas y técnicas que permiten evaluar, diagnosticar, tratar e intervenir en las diferentes problemáticas.
Actualmente, la carrera de psicología tiene una duración académica de cuatro años, a los que hay que añadir en la mayoría de las ocasiones dos años más por la realización de un máster o postgrado.
Pero para saber qué master/postgrado/formación quieres hacer, antes hay que tener claro qué oportunidades o salidas existen y en qué te quieres especializar.
Salidas profesionales de la psicología
La psicología es una disciplina amplia que abarca diferentes ámbitos. Dentro de esta disciplina como mencionamos anteriormente existen gran variedad de roles y funciones que permiten desempeñar distintos trabajos que no tienen por qué parecerse mucho entre sí. A continuación te contamos cuáles:
Psicología clínica
El ámbito de la psicología clínica se encuentra regulado por la ley y consiste en el diagnóstico y tratamiento de los trastornos mentales y emocionales, teniendo un nivel de especialista sanitario. Algunos psicólogos optan por especializarse en algunas patologías concretas o por otro lado, en diferentes tipos de poblaciones (niños, drogodependientes, adultos, etc.)
El requisito imprescindible para poder ejercer como psicólogo clínico es la obtención de una plaza a través de una oposición (PIR). Este año 2016 han salido 128 plazas para toda España.

Psicología general sanitaria
Tras la regulación de la psicología como ciencia sanitaria apareció la figura del psicólogo general sanitario, el cual se diferencia del psicólogo clínico por su carácter generalista y por la realización de un máster oficial (Máster de Psicología General Sanitaria).
En este caso los psicólogos de este ámbito pueden desarrollar su actividad profesional por cuenta propia o ajena en el sector sanitario realizando investigaciones, evaluaciones o intervenciones psicológicas sobre cualquier aspecto del comportamiento relacionado con la salud, siempre y cuando no se requiera un nivel de especialización.
Psicología educativa
La psicología educativa se centra en el estudio de los procesos de enseñanza-aprendizaje, de los individuos implicados y del contexto en el que se llevan a cabo. Una de sus funciones es detectar los métodos educativos más idóneos para que los alumnos puedan desarrollar de manera óptima sus habilidades cognitivas.
En este caso, el psicólogo educativo suele trabajar en los centros educativos desempeñando varias funciones tanto a nivel individual como multidisciplinar, para tratar las dificultades de aprendizaje de los alumnos y orientarlos hacia su futuro profesional, entre otras.
Psicología social
La psicología social analiza los procesos psicológicos presentes en la sociedad y su funcionamiento, así como el modo que tenemos de relacionarnos. Esta rama de la psicología es la encargada de revelar las leyes y principios que rigen a la sociedad como los procesos de influencia o el comportamiento de los grupos.
Un psicólogo social se encargará por lo tanto de investigar las diferentes organizaciones sociales y sus relaciones, dedicándose por lo tanto a la investigación o trabajando en asociaciones u ONGs con fines sociales.
Psicología del trabajo y organizaciones
Esta rama de la psicología se encarga de aplicar los principios y métodos psicológicos al ámbito laboral y organizacional.
El psicólogo del trabajo y organizacional suele realizar tareas de selección de personal, formación a trabajadores, o incluso, fomento de la motivación, el trabajo en equipo y el liderazgo empresarial, encontrándose en los departamentos de recursos humanos.
Psicología deportiva
La psicología deportiva es un ámbito de reciente crecimiento que se encarga del estudio de los factores psicológicos en el rendimiento deportivo.
Un psicólogo deportivo suele trabajar con los deportistas tanto a nivel individual como grupal, los entrenadores y con toda la organización cercana a estos, es decir, el contexto más próximo.
En este campo se trabaja sobre todo con el manejo del estrés, la motivación, los niveles de atención y los sentimientos de autoeficacia de los deportistas.
Psicología forense y criminalística
La figura del psicólogo también se encuentra presente en los juzgados, aplicando los principios psicológicos a los aspectos legales de las diferentes situaciones.
Por un lado, tenemos al psicólogo forense que se dedica a la recolección, análisis y presentación de las evidencias psicológicas en el ámbito judicial y por otro lado, aparece la figura de psicólogo criminalista como el profesional encargado de estudiar el comportamiento y los procesos psicológicos de las personas que cometen un delito.
De esta manera, el psicólogo forense estudia e investiga cómo afecta el delito a las víctimas y cuáles son las condiciones mentales de la persona que infringe el daño y el psicólogo criminalista indica cuáles han sido los motivos y causas psicológicas que han llevado a que se produzca el delito.
Psicología experimental
La investigación también es una de las ramas de la psicología que permite la realización de pruebas y/o experimentos con el objetivo de descubrir nuevos conocimientos sobre los fenómenos y procesos psicológicos de los individuos.
De esta manera, los psicólogos que se dedican a la investigación suelen trabajar en universidades o centros de investigación durante o tras la realización de un doctorado, al que se accede normalmente tras la realización de un máster.
Otros ámbitos
Pero las salidas profesionales de la psicología no acaban aquí, ya que hay más ámbitos en los que la figura del psicólogo tiene funciones relevantes como en el área del marketing, en la seguridad vial y el tráfico, la sexología, la psicoterapia, la docencia o incluso, en el ámbito en auge de los videojuegos o el coaching.

Artículo cedido a este Blog por la Psicóloga Gema Sánchez Cuevas. Colegiada Nº EX01253. © All rights reserved.

Porque no debí contar eso en Facebook. Del exhibicionismo al victimismo en Redes Sociales

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En nuestra sociedad actual, la sociedad mediatizada por internet, las redes sociales y demás aplicaciones relacionadas con la temática; asistimos a un fenómeno de hiperconectividad y de exceso de exposición de nuestras propias vidas en dichas redes.

Desde sucesos positivos como logros, a fracasos o desahogos en los muros de dichos perfiles que a más de uno le servirán de alegría y regocijo -ya esto depende del corazón de cada cual- o a pretenciosas fotos, exhibición del lugar donde se está y demás narraciones a tiempo real de las hazañas de cada uno. Pero… ¿Dónde está el límite? ¿Existen riesgos? ¿De ser así cuáles son?

Bien pues, partiendo de la base, que según qué cosas contemos podríamos arrepentirnos, adicionalmente, esto podría llegar a acarrear consecuencias negativas en nuestras vidas. Si bien siempre podremos borrar o editar, siempre puede ser demasiado tarde, ya que alguien, lo habrá visto ya.

Pero… ¿por qué no debí contar aquello en Facebook?

Primeramente, por lo ya citado más arriba. Luego podemos reflexionar, y llegar a la conclusión que quizá en un arrebato, lo que escribimos no les interesaba lo mas mínimo a ninguno de nuestros contactos (con el consiguiente arrepentimiento). En estos casos es útil escribir mejor para nosotros mismos en una libretilla o una pequeña carta.

Para continuar, se han documentado casos, de personas que han sufrido robos en sus domicilios por la simple razón de exhibir donde se encontraban, cómo, a qué hora y con quienes. Todo ello, si va acompañado también de las fotos de rigor, puede facilitar mucho el trabajo a los cacos.

Otro punto importante sería el paso de la delgada línea que separa, el exhibicionismo del victimismo en RRSS. Una persona que se expone demasiado, está otorgando demasiado poder a quienes visitan ese perfil o foro de internet. Es posible que de esa información extraigan más y posteriormente chantajeen e incluso amenacen al usuario que de esta forma, pasa a ser víctima de delitos en la red. Ni que decir tiene, el por qué de la importancia de fomentar un buen uso de internet entre los jóvenes y adolescentes, así como enseñarles a ser precavidos y pensar las cosas dos veces antes de publicar.

Para justificar esto, también tristemente, tenemos ejemplos y casos reales de personas, que han sufrido esto en sus propias carnes. Personas que han sido amenazadas o han sufrido linchamientos vía internet. Sobre todo, este fenómeno se da, en foros, seguido de redes sociales como facebook e instagram en las que es mas fácil hacer sentir débil a la víctima, (Espinar et al, 2009) y las que por otro lado dan más poder “de ataque” al perpetrador de estos actos facilitando el acceso al material para llevar a cabo sus “fechorías” tal como: fotos, datos personales, datos de interés sobre familiares etc.

Estas personas narran con autentico terror el calvario que otras personas les hacen pasar y cuentan como padecen de ansiedad y autentico insomnio cuando están sufriendo este tipo de acoso. Internet, facilita este tipo de actos “debido al anonimato que se da en muchos foros de internet” -declaran los expertos-. Es entonces, cuando esto sucede, que se pasa de exhibirse a hacerse victima de lo que uno mismo ha publicado. Es una línea más que peligrosa que se recomienda no sobrepasar, ya que puede hacernos jugar malas pasadas y producirnos sufrimiento innecesario.

Para ello, se recomienda, como no podía ser de otra manera, ser más cautos. Sí que es bueno, aceptable e incluso saludable publicar cosas. ¿Cómo no? Desde amantes de la música que cuelgan infinitas canciones, a poetas frustrados e incluso “filósofos” reflexivos que cuentan como les ha hecho sentir el día en particular. Pero con ciertas reservas. No se recomienda exponerlo todo, o narrar en RRSS paso a paso lo que hacemos durante el día como si de un cuaderno de bitácora se tratase.

Aquí, es clave y muy importante la gestión del tiempo que destinamos a internet, y más concretamente a las RRSS. Con ello evitaremos la sobreexposición, estaremos más ocupados con otras cosas y actividades y a la vez desconectaremos mas de las redes sociales y de la necesidad de actualizar y contar paso a paso nuestro día en todo momento. Porque está demostrado, que cuando más felices y entretenidos estamos, menos pensamos en contarlo, y en volcarlo en las redes.

Desconectar nos hará estar más en contacto con nuestro ambiente y alrededor, haciendo que lo disfrutemos y estando plenamente conscientes de disfrutar y con ello, evitaremos la exhibición de pretenciosas imágenes de viajes que parecen infinitos y sobremagnificados, narraciones continuas de a dónde nos dirigimos, que hacemos o qué vamos a hacer, y en definitiva distorsiones de la realidad que no reflejan para nada con fidelidad la misma en cuanto a nuestras vidas. Ni todo el mundo está siempre tan feliz, ni todo el mundo está siempre ocioso y pasándoselo a tope. La realidad es bien distinta, y ella conlleva, obligaciones, prudencia, cuidado e intimidad, así como protección de la propia privacidad.

BIBLIOGRAFÍA:

Echeburúa Odriozola, E., Requesens Moll, A., (2012), Adicción a las redes sociales y nuevas tecnologías en niños y adolescentes, España: Editorial Pirámide.

Espinar Ruiz E., Gonzalez Río, M.J., (01/09/2009). Feminismo/s 14 , diciembre 2009, pp. 87-106 Jóvenes en las redes sociales virtuales. un análisis exploratorio de las diferencias de género. Feminismos, 14, 87-106.

https://rua.ua.es/dspace/bitstream/10045/13302/1/Feminismos_14_06.pdf

Para saber más: http://www.webespacio.com/peligros-redes-sociales/

Artículo escrito y cecido a este Blog por la psicóloga Raquel Herrero Palacios ©. Todos los derechos reservados.

El odio en las redes sociales. Del porqué hasta el dónde parar

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Las redes sociales son una realidad presente en nuestras vidas que han revolucionado la forma en la que nos llega la información.

En la actualidad, cuando un suceso ocurre hacen falta solo un par de minutos para que comience a circular por Internet lo sucedido. Un tuit, una foto instantánea o un comentario son suficientes para comenzar la interacción en el escenario de las redes sociales, el cual es visto por millones de usuarios y es capaz de mantener al mundo conectado.
Pero más allá de los contenidos, la comunicación digital emerge como un conglomerado invisible de emociones que se difunde desde niveles micros a macros. La naturaleza viral con la que se expanden los contenidos publicados permite que se esparzan rumores y opiniones que a veces pueden llegar a provocar situaciones de riesgo por el contagio emocional que producen.

Opiniones contrapuestas
En las redes sociales no solo impera el positivismo con sus carteles optimistas y motivadores, que en ocasiones pueden conllevar a la falsa esperanza de llegar a ser invencibles si no se tienen en cuenta las peculiaridades de cada situación y persona. Sino que también salen a escena la discriminación, el odio o la rabia hacia determinados colectivos y personas camuflados bajo el anonimato e incluso, en ocasiones bajo nombres y apellidos.
En relación a este último caso, podemos mencionar como tras la muerte del torero Víctor Barrio, se produjeron numerosos comentarios en diversas redes sociales por un lado lamentando lo sucedido y por otro, celebrándolo. Originándose rápidamente un cruce de opiniones opuestas entre los usuarios.
Esta situación nos lleva a reflexionar más allá del posicionamiento que cada uno de nosotros tengamos (taurinos, antitaurinos o indiferentes) sobre la expresión de nuestras opiniones a través de estos medios y la propagación digital del odio.

¿Límites o libertad en nuestras opiniones?
¿Hay un límite para expresarnos o por el contrario, la condición es ser libres? Cuestión recurrente que muchos de nosotros nos planteamos y de compleja respuesta, pues todo el mundo desea y quiere ser libre, pero existen unas cuestiones ético-morales que emergen y rigen el mundo en el que vivimos.
Partiendo de la base que desde cualquier extremo, el mundo puede verse blanco o negro, sabemos que el espectro completo de la realidad engloba infinitos tonos y matices. La cuestión radica en que permanecer en un extremo e ir en contra del otro, si no se regula puede llegar a ocasionar graves cataclismos.
Dejarnos llevar por un sentimiento como en este caso el odio, no solo expresa nuestro desacuerdo sino que puede llegar a confundirse con la agresión que es su dimensión comportamental y cometer actos que perjudiquen a los demás, como los comentarios celebrando la muerte del torero.

Reconocidos personajes de la historia como Aristóteles o Sigmund Freud, identificaron en el odio la presencia de sentimientos de violencia. Martin Luther King lo comparó como una noche sin estrellas. Y Lou Marinoff lo señalo como una de las ponzoñas toxinas que envenena la mente, endurece el corazón y envilece el espíritu.
El odio es uno de los reversos más peligrosos del ser humano.
Si además unimos esta emoción a la poderosa propagación digital de la información a través de las redes sociales nos encontramos con un contagio emocional sin límites.
¿Quiere decir esto que no podemos expresar nuestras opiniones? Quizás no sea tanto no expresarlas sino ser conscientes de que si defendemos la libertad de expresión, estamos afirmando a su vez la libertad de elección y esto no significa libertad para eludir las consecuencias que conlleva elegir, sino responsabilizarse de ellas teniendo en cuenta que formamos parte de un sistema.

Tener opiniones contrapuestas no significa penalizar, discrimina u odiar al otro por sus diferencias y el hecho de hacerlo a través de las palabras no minimiza los daños. La palabra conlleva un resultado y éste una emoción, proceso que se amplifica con el uso de las redes sociales. Por ello es recomendable pensar antes las emociones que podemos despertar con nuestras opiniones. No podemos olvidar que respetar al otro constituye una de las bases fundamentales de las relaciones humanas
Jhon Stuart Mill dijo “La libertad de expresión es un acto libre mientras no se le haga daño al prójimo” y creo que no se equivocaba.

Referencias bibliográficas:
-Dimmick, J., Ramirez, A., Wang, T., & Lin, S.-F. (2007). Extending society’: The role of personal networks and gratification-utilities in the use of interactive communication media. New Media & Society, 9(5), 795–810
-Marinoff, Lou (2006). El ABC de la felicidad. Aristóteles, Buda y Confuncio. Barcelona: Ediciones B.
-http://www.mediterranea-comunicacion.org/Mediterranea/article/view/10

Artículo cedido a este Blog por la Psicóloga Gema Sánchez Cuevas. Colegiada Nº EX01253. © All rights reserved.

¿Por qué votar en las próximas elecciones del 26 de Junio? Aspectos Psicológicos

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¿Ya has decidido a quién votar en las próximas elecciones que están a la vuelta de la esquina? Sea como fuere, primeramente reseñar que aunque nos parezca que no, hay mucho de psicológico en torno a este tema.
En el proceso de toma de decisión al elegir al líder político que más adecuado nos resulta a cada uno, operan varios factores, que dan como resultado la proyección en dicho líder de nuestras expectativas.
Uno de esos factores es la afinidad. Efectivamente, algo parecido a lo que opera cuando buscamos pareja, parece operar en este fenómeno. Tenderemos a elegir a aquel líder, que más se adecue a mis propios esquemas mentales, y valores, ya que al margen de sus posiciones, dichos esquemas le harán similar a nosotros en COMO piense, y si adicionalmente, lo QUE piensa coindice con lo que nosotros pensamos, le elección de ese candidato se hará efectiva. Esa misma afinidad también se hace patente e influye en cuanto a sus formas, si le vemos cercano a nuestro modo de vivir, de reaccionar y puede que en algunos casos incluso, hasta al de vestir.
Algo derivado de esa afinidad, es la similitud que percibimos de ese líder, así como la cercanía que nos transmite. Lógicamente, habrá personas que esa cercanía la sientan con un líder y con otro no, debido a que está estrechamente relacionado con la cuestión anterior. Una persona afín a mí, es percibida como más cercana o familiar que otra a la que no considero afín. Este sería un factor muy decisivo para elegir a un candidato.
Y por último y no menos importante el más evidente. Un líder que opina, quiere actuar y lo expresa en consonancia a como lo haríamos nosotros, será nuestro candidato. Piensa por un momento: Aunque existan diferencias, por lo general…¿Tus amigos piensan y tienen unos valores en general afines a los tuyos? Si, ¿verdad?. Pues con esto ocurre lo mismo.

Por otro lado, la otra piedra angular que está condicionando el proceso de decisión, son nuestras expectativas como ciudadano. Las expectativas que nos llevan a votar pueden ser variadas y tales como: querer cambiar el orden de las cosas porque el actual no se ajusta a nuestros esquemas y valores, actuar como ciudadano movido sin más por la masa, o bien sentirse motivado por el bien común y decidir responsablemente. Sea como fuere, son las expectativas las que me hacen actuar o decidir en consecuencia. Veamos un ejemplo.
Si como ciudadano valoro, que lo que necesita mi sociedad actualmente es “X”, y entre los candidatos hay dos que van a apoyar y luchar por la causa de “X” que es una de mis prioridades a resolver o mejorar como ciudadano, decidiré entre ellos dos, y seguramente ahondando, elija al que de los dos, más cercano y afín sienta.
Es por tanto que yo ciudadano, al tener una expectativa “Y” veo probable que suceda, y para ello, para que ésta se haga efectiva elijo a un líder de entre varios proyectando en su figura mis deseos y esperando que él sea la vía de alcanzar y ejecutar lo que yo veo como necesario y prioritario.

Al margen de la expectativa de cambio o de mejora, puede estar la de éxito o fracaso (Burnett, 1991; Mann et al., 1998). Un grupo de votantes y seguidores de un partido “Z” creerán que si votan a su candidato, que expone unas medidas y acciones que ven acertadas, le llevarán al éxito rotundo, y esto les hará desechar al resto de candidatos que perciben como fracaso. Si ellos perciben que lo que expone el adversario no es el modo en que ellos mismos resolverían ese problema, se percibe como fracaso y esta expectativa es la que opera en la decisión de no votar al líder del partido “X” que no propone los puntos que propone el de “Z”.
En otros casos, existen otras personas cuya motivación para votar no es más que el que: “porque los demás lo hacen” siendo esa expectativa el votar propiamente dicho. Quizá no crean que ningún candidato es aceptable o que no se ajusta a lo que ellos quieren. Pero esto es otro tema aparte.
Para concluir, el proceso de decisión que opera en la elección de un líder político, es complejo y como hemos visto es influenciado, por expectativas, por valores y similitud de esquemas mentales e incluso por conformismo y presión grupal o dejarse llevar por la norma o mayoría de un grupo en algunos casos. Estos últimos factores aquí citados son también muy importantes y comunes en grupos que pudieran no tener del todo claro su decisión. No olvidemos que vivimos en sociedad, y diariamente nos vemos influenciados por la información que recibimos; la presión social, es todo un hecho.

Raquel Herrero Palacios

BIBLIOGRAFIA
Aronson, E. (1975). El animal social. Madrid: Alianza Editorial.
Luna Bernal, A et al. (2014). Patrones de toma de decisiones y autoconfianza en adolescentes. Revista de psicología. 32 (1). Versión On-line ISSN 0254-9247.
ONLINE:
https://psicologiaymente.net/social/conformismo-presion-grupo#!
http://psicologia.isipedia.com/segundo/psicologia-del-pensamiento/07-la-toma-de-decisiones

Artículo escrito y cecido a este Blog por la psicóloga Raquel Herrero Palacios ©. Todos los derechos reservados.

¿Qué son los cuidados paliativos y en qué consisten las funciones que el psicólogo desempeña en este entorno?

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Los cuidados paliativos son la otra cara de la medicina que tiene por objeto una intervención activa y global para paliar todas las necesidades de la persona con una enfermedad avanzada. El término ´´paliativo´´ deriva de pallium, de origen latino que significa ´´capa´´. En su origen, significa proporcionar una capa para proteger ante el frio. Teniendo en cuenta el origen del concepto, con los cuidados paliativos nos referimos al alivio del dolor y del sufrimiento en los pacientes que padecen enfermedades avanzadas y donde el esfuerzo terapéutico ha dejado de tener sentido terapéutico, buscando el bienestar en todas las dimensiones de la persona: físico, psicológico, social y espiritual. Basándonos en lo que dice la Organización Mundial de la Salud, los cuidados paliativos son la atención específica, activa e integral que deben recibir los enfermos con una enfermedad avanzada, progresiva e incurable y sus familias, atendiendo a todas sus necesidades.

No cabe duda de que los cuidados paliativos han de ofrecerse por equipos multidisciplinares especializados formados por médicos, enfermeros, psicólogos, auxiliares de enfermería, trabajadores sociales etc. A estos profesionales a veces se les unen voluntarios que ayudan al enfermo y a los familiares en tareas no sanitarias, permitiendo a la familia disponer de un poco de tiempo para dedicar a otras actividades. La actividad de todo el equipo es fundamental para la consecución del objetivo común: el bienestar del paciente y sus familias.
Se podría hablar mucho sobre este tipo de cuidados y de los objetivos que pretenden, pero básicamente todas las definiciones tendrían factores comunes como pueden ser la disminución del sufrimiento del enfermo y su familia, mejorar la calidad de vida en lo posible, teniendo en cuenta las circunstancias existentes, ofrecer un sistema de soporte para ayudar a las familias adaptarse durante la enfermedad e incuso en el duelo, o integrar los aspectos espirituales y psicológicos del cuidado de los pacientes.

La función del psicólogo será por tanto, complementar y optimizar el objetivo primordial, es decir, la consecución del bienestar para el enfermo y la familia, favoreciendo en este caso, la adaptación psicológica al proceso de la enfermedad y la muerte. En relación al papel que el psicólogo puede desempeñar en el campo de la enfermedad terminal, Barreto y Bayés (1990) lo sintetizan en tres puntos:

• Fomento del recurso del paciente y los cuidadores ( haciendo especial énfasis en las habilidades de comunicación)
• Detección de necesidades psicológicas especificas del enfermo, equipo terapéutico o personas relevantes
• Provisión de apoyo emocional a los diferentes elementos de la situación terapéutica.
Para conseguir estos objetivos es necesario identificar y priorizar aquellas necesidades del enfermo que hacen referencia a los aspectos físicos, sociales, psicológicos y espirituales, para luego potenciar aquellos recursos del paciente y de la familia que serán utilizados como estrategias para reducir la percepción de amenaza experimentada por ambas partes, suprimir la sensación de impotencia y aumentar la percepción de control sobre su realidad.

¿A quién van dirigidos los cuidados paliativos?

La enfermedad avanzada y la presencia más o menos explícita del momento de la muerte es una de las situaciones que más emociones generan en todos los intervinientes: en las personas enfermas, en los familiares y en el equipo de profesionales que los atienden. El enfermo y sus familiares son sin duda los actores más relevantes del escenario terapéutico. El otro gran pilar de los cuidados paliativos lo constituye el equipo de profesionales encargado de trabajar adecuadamente para conseguir los grandes objetivos marcados. Muchas veces tanto el equipo asistencial como el terapéutico están sometidos a fuentes importantes de estrés tal como se ha comprobado en numerosas ocasiones. Resumiendo, los elementos que están interrelacionados en la enfermedad terminal (enfermos, familiares y personal asistencia), han sido conceptualizados a través del modelo triangular del sufrimiento como los destinatarios principales de los cuidados que mencionamos.

¿Podría explicarnos cuál sería la intervención psicológica con un enfermo terminal?

Enfrentarse a una enfermedad incurable representa una amenaza para la vida, uno de los momentos más perturbadores de nuestro estado psicológico, pudiendo dar lugar a una serie de reacciones psicológicas como la ansiedad, depresión, miedo, ira, tristeza, rabia u hostilidad, que suelen ser de naturaleza muy intensa, reacciones que pueden intervenir con el tratamiento y por consiguiente con la calidad de vida y la consecución del bienestar del paciente.
Aunque existe un sinfín de reacciones emocionales tan diversas como personales, hay algunas que se repiten con más frecuencia en los pacientes destinatarios de los cuidados paliativos. Por ejemplo en lo referente a la ansiedad, conviene su tratamiento precoz desde la triada que lo compone: sintomatología somática (inquietud, tensión muscular, sudoración, palpitaciones, opresión torácica etc.), conductual (irritabilidad, llanto repentino, etc.) y cognitiva (distorsiones cognitivas, miedos o preocupaciones excesivas por el futuro). Brindar apoyo y seguridad permitiendo al paciente expresar sus temores y preocupaciones acerca de la situación y ofrecerle una información útil, identificar claramente las posibles fuentes de estrés e intentar mitigarlas o sugerir técnicas de relajación para reducir la sintomatología física de la ansiedad son algunas de las tareas que los psicólogos llevamos a cabo en las unidades de cuidados paliativos.

¿En qué consistiría la atención psicológica de los familiares afectados o el personal sanitario?

En una Unidad de Cuidados Paliativos normalmente encontramos sufrimiento tanto por parte del paciente como de la familia o del personal sanitario, y debemos entender tal sufrimiento como un todo multidimensional centrado en el dolor físico, psíquico y espiritual. Ante un pronóstico de vida amenazador, normalmente el entorno familiar experimenta una crisis emocional generada por la enfermedad progresiva e irreversible donde las intervenciones curativas hayan fracasado, y la etapa terminal se aproxima. El modo en el que los familiares gestionarán este proceso de movilización ante estrés provocado por la enfermedad pero también por las necesidades del paciente, participará en el aumento de la esperanza, calidad de vida y el bienestar del enfermo. La noticia de la enfermedad generará un gran impacto emocional que requerirá tiempo de asimilación para después iniciar actuaciones más concretas: la conversión de los familiares en los ´´cuidadores´´ del enfermo, la adaptación a la enfermedad, la adaptación a la gestión diaria del tiempo para atender al enfermo, las diversas reacciones emocionales vividas ante la situación (cuadros depresivos, cansancio progresivo, ansiedad ante el proceso de la enfermedad etc.)

El equipo sanitario es otro gran pilar de los cuidados paliativos y no está exento de reacciones emocionales, ya que aunque hablamos de profesionales muy cualificados no quita que sean personas con sentimientos, emociones y debilidades. Las funciones que deberán asumir suponen un alto nivel de capacitación y responsabilidad, una sólida cualificación profesional, y exigentes habilidades de comunicación, situaciones que muchas veces pueden considerarse fuentes importantes de estrés. Es ahí donde los psicólogos de los cuidados paliativos debemos prestar atención y asistencia para prevenir o mitigar los efectos que toda situación ansiógena pudiera generar en los profesionales sanitarios y en sus tareas.

Artículo escrito y cedido a este blog por la psicóloga Cristina Diaconu. All rights reserved. Copyright ©